El día que perdí mi I-95 (Parte 2): Cómo Instagram, un error y mucha suerte me salvaron 365 dólares

Si no leíste la primera parte (donde perdí mi I-95 en un bar de St. Thomas), anda a leerla. Porque lo que viene es el desenlace de esta odisea burocrática, caribeña y milagrosa.

Juan - Ex-Perdedor de I-95 y Actual Afortunado por Confusión Burocrática

12/24/20253 min read

person in black and white striped long sleeve shirt and gray denim jeans
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Recordemos: ese papel trágico (mi I-95) estaba dentro de mi billetera, olvidada en un bar de una isla a la que no volveríamos. Tenía 10 días antes de llegar a Los Ángeles, donde tendría que declarar la pérdida en la oficina de U.S. Customs and Border Protection (CBP) y, casi seguro, pagar la multa de 365 dólares.

Acto 1: La fe en un extraño (y en Instagram)
Después de confesar mi error a mi manager y a Recursos Humanos, la realidad era clara: multa asegurada. Pero entonces vino un giro inesperado.
Un amigo que estuvo conmigo ese día —un verdadero galán— le había pasado su Instagram a la chica que atendía el bar. Al día siguiente, navegando, mi amigo se me acerca: "Mirá este mensaje que me mandó la chica del bar por Instagram". Era una foto de mis documentos. ¡La había encontrado!
No lo podía creer. Le rogué a esa bondadosa desconocida que me los enviara por correo urgente a la oficina de la naviera en Los Ángeles. Y ella, con una paciencia de santa, lo hizo. Despachó el paquete. Sentí un alivio inmenso.

Acto 2: La montaña rusa emocional (y el número que faltaba)
Comencé a seguir el paquete online. "En camino, en camino"... hasta que, un día antes de llegar a Los Ángeles, el estado cambió: "Paquete retornado a su origen - Dirección incompleta."
De la esperanza pasé al desastre. El paquete volvía al Caribe. Yo llegaba a LA al día siguiente. Las esperanzas cayeron a cero.

Acto 3: La fila de la verdad (y descubrir que no era el único "boludo")
A las 6 a.m. en Los Ángeles, con el estómago hecho nudo, me presenté en la pasarela. Había una larga fila de tripulantes. "¿Todos habrán perdido su I-95? ¿Todos son tan boludos como yo?", pensé.
Hablándole al último de la fila, descubrí la verdad: la mayoría eran new hires (contrataciones nuevas) que estaban para su primera entrevista con el CBP y recibir su I-95 por primera vez. Un chico me contó que, si tenías el documento físico aunque estuviera arruinado (el suyo se había mojado en la lavandería), no pasaba nada: se lo mostraban al oficial y le hacían uno nuevo. Yo no tenía ni eso. Me sentí completamente solo.

Acto 4: La confusión burocrática (o el milagro)
La fila era eterna. Tres horas después, ya era el último. Había ensayado mentalmente miles de escenarios catastróficos.
Justo antes de que me atendieran, escuché a un oficial decirle a otro: "Tengo un new hire más y me voy".
¡CLIC!
Se me dibujó una sonrisa. El oficial, con total amabilidad, me preguntó:

  • "¿Cuántos contratos tenés?" / "Este es mi segundo", dije (verdad).

  • "¿De dónde sos?" / "De Argentina."

  • "¿En qué posición trabajás?" / "Guest Services."
    Mientras respondía, vi que él estaba terminando de sellar un I-95 NUEVO. Sin hacer más preguntas sobre pérdidas, multas o paquetes perdidos, me lo pegó con una sonrisa y dijo: "Que disfrutes tu contrato".
    Tomé el papel y salí caminando rápido, sin mirar atrás. Esperaba que gritaran mi nombre. Una sonrisa de incredulidad y alegría pura se dibujó en mi cara.

¿Qué pasó? Las lecciones que me quedaron:

  1. La red de gentileza existe: Una persona en St. Thomas se tomó el tiempo de ayudar a un extraño. Un amigo hizo de puente. La bondad humana, a veces, llega por Instagram.

  2. Nada es tan grave como parece (aunque en el momento lo sea): El pánico nubla el juicio. Respirar y seguir el protocolo paso a paso es la única salida.

  3. El factor humano prevalece: Por más rígido que sea un sistema, al final hay personas tomando decisiones. Una actitud honesta y respetuosa puede cambiar el curso de los eventos.

  4. Controlás tu respuesta, no el entorno: No pude controlar que el paquete volviera al Caribe. Pero sí pude controlar cómo manejaba cada paso: reportando el error, buscando soluciones y enfrentando la situación con la verdad en la boca.

A veces, muy de vez en cuando, el universo (o un oficial del CBP con ganas de irse a casa) te regala una segunda oportunidad. Y te deja conservar 365 dólares en el bolsillo.

Este ha sido el desenlace. Les deseo un hermoso fin de semana, y cuiden su I-95 como si fuera el último billete de lotería ganador.

Un abrazo,
Juan.